Sábado, 16 de abril de 2011

Tener memoria por Lois Pérez Leira

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"La historia argentina de las últimas décadas estuvo ligada también a los movimientos migratorios. La Argentina dejo de ser un país receptor de inmigrantes europeos y pasó a recibir migraciones limítrofes."

[Img #2121]Por otro lado, por distintos motivos, a partir de los años 70, la Argentina pasó a ser un país de emigración en el exterior. Primero fue el exilio que arrancó en 1975 y se potenció en 1976; luego serían las distintas oleadas migratorias hacia Europa y Estados Unidos.

Se calcula que más de un millón y medio de nuestros compatriotas hoy viven en el exterior, sin contar sus descendientes. La emigración argentina fue una tremenda sangría demográfica, perdiendo nuestro país a centenares de miles de jóvenes trabajadores, técnicos, profesionales, científicos y artistas.

La inmigración del 2001-2 fue no planificada, caótica, desesperada. El tema recurrente era conseguir un pasaporte extranjero, un contacto con un amigo en el exterior o una oferta de trabajo que nunca llegaba o era casi imposible. La mayoría de los argentinos se marcharon con la simple ilusión de empezar una nueva vida, puteando al país que dejaban. Al llegar a destino no todo lo que relucía era oro. Los países desarrollados necesitaban un perfil muy concreto de trabajador. Las economías desarrolladas, especialmente España y Estados Unidos necesitaban obreros de la construcción, trabajadores agrícolas, empleados de servicios. En la mayoría de los casos eran actividades que los originarios de los países de acogida no querían realizar.

La gran mayoría de los argentinos que se trasladaron al exterior, eran de clase media, cuentapropistas, profesionales. Características que dificultaron la plena integración o las posibilidades de conseguir un trabajo acorde a su condición social o su formación. (Está claro que los pobres no se pueden escapar de la propia pobreza). La falta de permiso de trabajo y residencia por largas temporadas de tiempo fueron dificultando la rápida integración a las sociedades de acogida. Aún hay argentinos en el exterior sin permiso de trabajo y en condiciones de total falta de derechos.

Diez años después de esta última oleada migratoria la situación ha cambiado sustancialmente. La Argentina lleva dos periodos presidenciales que han estabilizado la economía, se han creado puestos de trabajo, el índice de desempleo es bastante bajo comparado con España, la clase media recuperó su histórica potencialidad y la industria comenzó a regenerarse. Ante este panorama comenzaron los retornos. Posteriormente, con el estallido de la crisis económica de Europa y de España especialmente, esta situación generó incertidumbres, inestabilidad y preocupación por el futuro.

Una parte importante de aquellos inmigrantes comenzaron a retornar o están planificando su vuelta a casa. El regreso no tiene que significar una derrota personal; es producto de muchas circunstancias. El gobierno actual y los futuros deben hacer todo lo posible para que ningún argentino nunca más tenga que emigrar y los ciudadanos debemos luchar para tener gobiernos que nos garanticen estos derechos; por ello debemos tener memoria y saber quiénes fueron los políticos y las políticas que provocaron este drama social que aún afecta a cientos de miles de argentinos y sus familias.

Lois Pérez Leira
Escritor y coordinador del Movimiento de Argentinos en España

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