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El embajador argentino ante las Naciones Unidas, Jorge Argüello, dijo que comienza una "semana muy intensa" para la Argentina en ese organismo internacional, y que la cuestión Malvinas figura al "tope de la agenda internacional" del país.
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"Estamos empezando una semana muy intensa para la Argentina en Naciones Unidas, que tendrá como hecho más destacado la participación de Cristina Fernández en la apertura del debate el miércoles, siendo la séptima oradora de un universo de 120 jefes de Estado y de gobierno", comentó Argüello.
El embajador Argüello precisó que, en esta oportunidad, hablará en primer término
la presidenta de Brasil, Dilma Rouseff; seguida por el mandatario del país
anfitrión, Barack Obama; y el jefe de Estado que preside la asamblea general en
estos momentos, el emir de Qatar, Hamed bin Jalifa Al Zani.
En cuarto lugar, expondrá el mandatario de México,
Felipe Calderón; en quinto, el presidente de Kazajistan, Nursultan Nazarbayev;
seguido por el jefe de Estado francés, Nicolas Sarkosy, y luego llegará el
turno de Fernández de Kirchner.
Argüello precisó que la mandataria argentina
"hablará en su doble condicion de jefa de Estado y como presidenta del
bloque de la mayoría en la asamblea de la ONU, ya que Argentina preside el Grupo de 77 más China, que integran 131 países en vías de desarrollo".
AMIA y Malvinas, como ejes
No obstante, dijo que hay dos elementos que
estarán presentes en su discurso: la cuestión Malvinas y el reclamo a Irán por
los ciudadanos de ese país acusados de participar del atentado contra la AMIA.
"La cuestión Malvinas figura al tope de la
agenda internacional de la Argentina y no vamos a dejar de reclamar que la
corona británica de cumplimiento a las resoluciones de la asamblea general de
Naciones Unidas que llaman a las dos partes a negociar diplomáticamente la
soberanía de las islas", dijo Argüello.
En tanto, "el pedido de captura internacional
de los ciudadanos iraníes y la necesidad de que se hagan responsables a través
del debido proceso judicial será otra de las cuestiones que ocupe parte del
discurso presidencial".
Por último, sostuvo que la crisis económica y
financiera "va a atravesar todos los discursos" de los jefes de
Estado, "no sólo los de los países desarrollados donde se originó la
crisis, sino también los de los países en vías en desarrollo, que son los que
van a pagar una parte de las consecuencias" de esa crisis.